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Periodistas-multimedia ubicuos

marzo 18, 2012

Los avances tecnológicos, que a día de hoy impregnan ya todos los aspectos de nuestras vidas, no acaban de implementarse en las aulas y la enseñanza sigue en gran medida encorsetada por un sistema educativo tradicional. Sin embargo, la realidad laboral demuestra que el aprendizaje debe y deberá adaptarse a los nuevos tiempos, ya que las nuevas tecnologías y la ubicuidad que éstas permiten son una realidad en el ejercicio diario de muchas profesiones.

Imagen de la redacción del periódico Noticias de Gipuzkoa. Las redacciones actuales todavía se componen en su mayoría de ordenadores fijos (PCs).

Ejemplo claro de ello es, desde mi experiencia, el mundo de la comunicación y, en concreto, de la profesión periodística: el “periodista-multimedia” de las redacciones actuales informa a través del papel, de la radio o de la televisión, pero también a través de la web del medio, de blogs, de redes sociales… y, sobre todo, informa y se informa desde y cuando quiere. Gracias a la ubicuidad que permiten las nuevas tecnologías, se puede cubrir un evento con un teléfono móvil inteligente (smartphone), pero también un accidente que acabas de ver en la calle; se puede escribir una noticia desde cualquier rincón y se puede colgar una fotografía en la red o mandarla a los maquetadores en pocos segundos desde cualquier parte del mundo, sin necesidad de un ordenador y un enchufe.

En la foto una manifestación del 21 de septiembre de 2011, captada con el iPhone del trabajo y colgada en Internet al segundo. 

De todos modos, la ubicuidad, en el panorama de exigencia laboral actual, también es un arma de doble filo: estar las 24 horas conectado significa a veces estar las 24 horas trabajando (o, digamos, en guardia); en el caso del periodista, las 24 horas informándose e informando/opinando de lo noticiable. Al fin y al cabo, son los dos lados del espejo: así como es una gran ventaja no tener que ir y venir de una redacción que centraliza todo el proceso de producción, porque se puede cubrir un evento, emitir una entrevista o difundir una noticia in situ y con recursos autónomos e independientes, esa misma ubicuidad y ese mismo acceso puede convertirse en tiranía con respecto al trabajo. En cualquier caso, lo que está claro es que son nuevas competencias y nuevas formas de trabajo las que se imponen en el periodismo de hoy en día y que, por lo tanto, la carrera de Periodismo tendrá que tener en cuenta. Lo mismo ocurre con muchas otras profesiones y, en consecuencia, con sus respectivos estudios. El mundo laboral está cambiando con la tecnología, también nuestra forma de vida en general, y si la educación prepara para la vida y para la vida laboral, también tendrá que incorporar las nuevas tecnologías.

En la foto, retransmisión de un partido de fútbol vía Twitter desde casa.

7 comentarios

  1. Somos muchos los empleados que estamos 24 horas conectados a la empresa. El primer dispositivo que se inmiscuyo en este sentido fue el correo electrónico mediante su acceso a Internet hace ya años. Pero nada ha cambiado tanto en la empresa donde trabajo como es el sistema Blackberry, que integra el servicio de correo Push. El sistema “Push” quiere decir frente al “pull” que tu no demandas el servicio de correo sino que te llega a ti en cuanto hay algún acontecimiento. Tal es así el riesgo de no organizarse que al inicio a Blackberry se le llamaba “Crackberry” en USA por el enganche que suscitaba.

    Hoy día en la vida cotidiana esto se ha generalizado, ¿quién no tiene WhatsApp (guasap)?, y esto está haciendo que nos acostumbremos mucho más a aquella cualidad de lo ubicuo. otra cuestión es que estamos aprendiendo y no hay que utilizarlo de manera maleducada, como en reuniones, o de manera imprudente como durante la conducción.


  2. Tienes razón, Mikel, en la idea de que estar 24 horas conectados, supone estar más horas trabajando, con lo cual deberían de andar listos los jefes de empresas y conectar de algún modo a sus trabajadores, aunque corran el riesgo de entretenerse en otras cosas. Depende de la honestidad de cada trabajador. Hubo un tiempo en que se comentó mucho sobre el trabajo en casa para conciliar la vida laboral con la familiar y organizarte el trabajo, además de ahorrar en costes de desplazamiento y de tiempo. Pero parece que esta idea, al menos en España está bastante parada, será porque estamos en un país poco emprendedor y con poca visión de futuro.


  3. Pues a ver cómo lo resolvemos -soy periodista también- porque nuestro futuro laboral pasa por ahí, por el aprendizaje de herramientas que nos doten de recursos con los que trabajar desde el lugar donde nos encontremos, respondiendo a la ubicuidad que casi se le exige al periodista y sin meternos en luchas cainistas que tengan de nuevo al empresario, como espectador privilegiado ante una discusión que divide a periodistas de la vieja guardia que no quieren ni desean aprender nuevos métodos de trabajo que les tengan sometidos las 24 horas, tal y como dice Mikel, y aquellos otros profesionales que saben que en el lugar en el que se encuentran ahora mismo, si acaso tienen la suerte de trabajar, no pueden quedarse, y avanzar supondría la pérdida de los pocos derechos adquiridos durante tantos años.


  4. Encarni, el Gobierno Vasco hizo un experimento en ese sentido, el de aprovechar las nuevas tecnologías para facilitar la conciliación familiar: todo un departamento dejó de trabajar en las oficinas para hacerlo desde casa. Creo que todavía no han publicado los resultados sobre productividad etc. pero lo cierto es que, comparado con otros países, en España todavía reina la filosofía de lo presencial: 8 horas en la oficina (aunque en realidad igual no estés concentrado en el trabajo, estés pensando en otra cosa o estés con un pasatiempos en el ordenador).


  5. Lo de estar las 24 horas del día pendiente de las últimas noticias y mensajes es una esclavitud. Yo creo que debemos de saber cortar con todo eso en ciertos momentos y programar otras actividades para hacer otras cosas. Por cierto, no tengo whatsApp,,, aun.


  6. De acuerdo estoy con la idea que establece Mikel en su post de “ser arma de doble filo” con respecto a la esclavitud de la que estáis hablando que esto supone, pues yo también creo que implica pasar muchas más horas trabajando y añadiéndolo al debate que ya habéis iniciado sobre lo mal que muchas veces estamos educados en el uso de esas tecnologías o medios, ¿no será que no nos interesa aprender su uso por comodidad; comodidad ante pasar más horas trabajando?
    Me parece también interesante lo que nos presenta José Luis sobre el establecimiento de tiempos para conexiones: pues aunque como ya he dicho, me parece que muchas veces no hacemos uso de las tecnologías por el miedo a un incremento del trabajo también creo que también es necesaria esa “desconexión” (aunque no sea una desconexión real pues nuestra sociedad exige una conexión continua). Es necesaria porque el estar rodeados de pantallas continuamente también genera problemas sobre todo en la atención ¿hemos ganado o hemos perdido en cuanto a esto? parece que la tendencia es un tiempo de atención más corto pero a su vez más eficaz.
    Por último, concerniéndome el tema educativo, ¿no puede ser que también por comodidad no se eduque en el uso de estos medios?pues generan más trabajo y formación al maestro; pero entonces, ¿por qué molestarnos cuando son los alumnos quiénes nos “educan” en este tipo de aprendizaje?


  7. Además de las 24 horas de conexión que señalan Mikel y los compañerxs, creo que el ciberperiodismo conlleva más de un problema subyacente, al igual que está sucediendo con otras profesiones. La cuestión, por ejemplo, es la exigencia del conocimiento técnico de ciertos software y la adquisición de una formación plural para desarrollar una profesión periodística multimedia. En un principio se recibe como necesidad de alfabetización digital en la profesión: aprender programas competentes para desenvolverse de manera óptima en la dimensión laboral. Pero por otro lado, existe un problema de exclusión laboral a ciertos sectores profesionales en aras del beneficio empresarial, es decir: donde antes había redactor, cámara y montador, ahora tenemos al ciberperiodista que incluye el dos o tres en uno. Podemos sentenciar con la consabida frase de “renovarse o morir” pero sabemos que la calidad está en juego con ciertas fórmulas competitivas que muchas veces fomentan el todovalismo. ¿Qué hacer cuando los medios lo único que tienen en mente es extraer el rendimiento económico al máximo?



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