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¿“Todos los Derechos Reservados”?

mayo 6, 2013

Foto 1 post Raquel Javierre 500Imagen: Raquel Javierre

Bajo el lema “Cuando te saltas a los intermediarios puede ser así de fácil” las licencias Creative Commons están resultando ser la mejor alternativa a la incertidumbre legal que presentaba el Copyright hasta ahora. Como hemos podido comprobar en nuestra asignatura, es fundamental saber bajo qué licencia está el material que nos interesa si queremos utilizarlo en nuestro beneficio. Así que ahí va… r.

Os presento un vídeo del Berkman Center For Internet Society, de la Universidad de Harvard en el que nos explican de forma sencilla y amena cómo surge la necesidad de rellenar el vacío que hasta ahora encontrábamos en ciertos aspectos legales en cuanto a los derechos de autor.

Creative Commons CPJV. Video que explica qué son las licencias Creative Commons

Como se explica en él, hasta finales de los 80 quien quería proteger “su obra” debía hacerlo señalando la conocida ©. Cambia la situación cuando a través de la legislación en este campo, se decide que eso de todos los derechos reservados se entiende de forma subsidiaria, es decir, siempre y cuando no se diga de forma expresa algo distinto, aunque no veamos la © por ningún lado. Para entender bien qué implica esa ©, se vea o no, podemos resumir la filosofía de esta protección legal en una frase: esa obra tiene dueño, y si la quieres vas a tener que pedir permiso para poder usarla, además de tener que pagar por ella, y el único autorizado a distribuirla es su autor.

Como alternativa a la famosa ©, apareció la no menos famosa , que representa el Copyleft, según la cual está permitido modificar y mejorar las obras que están bajo su protección, igualmente permite la copia y distribución del contenido.

La solución, aparentemente es sencilla, sólo hay que elegir la dirección de la letra, pero se ha dado un paso más allá de aquello de “mírame y no me toques” a “haz con esto lo que te dé la gana”, hay autores que quieren permitir ciertos derechos sobre su obra, pero sin renunciar a una cierta protección de esa información. A pesar de ello, son evidentes las sombras en torno a esta aparente legalidad, ya que si queremos saber qué usos permite el autor sobre su creación debemos ponernos en contacto con él y preguntarle, ¿pero es esto posible siempre?, yo diría que casi nunca, y resulta que cada vez más gente tiende a compartir su obra y generar conocimiento de forma colaborativa, con lo cual, realmente es un problema no saber qué hacer y tener que recurrir, como dice en el vídeo, a un asesor legal que nos diga qué podemos y qué no podemos hacer, o hacerlo sin saber si estamos plagiando a alguien.

Por ello aparece Creative Commons y nos propone una serie de licencias, todas con la condición común Atributtion (BY), es decir, que mencionemos siempre la autoría de la obra que queramos usar, modificar o distribuir. Como ya sabemos hay otros tres módulos de condiciones: Share Alike (SA), que permite crear obras derivadas bajo la misma licencia o similar; Non-Commercial (NC), que obliga a que la obra no tenga fines comerciales; y No Derivative Works (ND), la cual no da opción a modificar la obra original. Además de estos tres módulos se pueden realizar combinaciones según los intereses del creador original, dando lugar a un total de 6 tipos de licencias Creative Commons. Caso especial es el de la opción “sin derechos reservados” (CC0), básicamente la idea es que el autor dedica su obra al dominio público, renunciando a sus derechos patrimoniales de autor sobre ésta en todo el mundo (esto incluye la totalidad de los derechos conexos y afines), en la medida permitida por la ley. Si recordamos el copyleft… ¿no es lo mismo?, podemos copiar, modificar, distribuir, sin pedir permiso. Os adjunto en este enlace la descripción resumida de este tipo de licencia tan particular.

Gracias a Txopi, creador de ikusimakusi.net, tenemos su “semáforo de las creative Commons” para entender el alcance de las distintas opciones que encontramos a la hora de proteger cualquier obra, recomendable 100 % la descripción que hace de la ilustración:

Foto 2 Post Raquel Javierre 500

 “Semáforo de las creative Commons” para entender el alcance de las distintas Licencias. Imagen: Txopi, creador de ikusimakusi.net

a un interesante debate, así que os invito a que participéis y expongáis vuestras opiniones. Puede que Creative Commons nos haya convencido con toda su amplia oferta de licencias para proteger una de nuestras obras, o bien para utilizar las de otros bajo su respaldo. Pero hay quien objeta y mucho sobre la necesidad de este nuevo abanico de posibilidades.

Lo primero que se puede objetar a Creative Commons es si es realmente necesaria una reformulación del alcance de esa conocida frase “todos los derechos reservados”. En Wikipedia podemos ver la argumentación de quienes se cuestionan esta necesidad. Otro cuestionamiento que levanta polémica es si realmente lo que conviene es liberar obras o bien  liberar al autor para que permita hacer con ellas lo que quiera o quieran. Hay numerosos blogs en los que se plantean estas y otras cuestiones relacionadas con los derechos de autor, aquí propongo uno que presenta la polémica a partir de tres ejemplos.

Me parece un planteamiento que puede dar lugar a un buen debate

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15 comentarios

  1. Raquel, gracias por tu post. En cierta ocasión había visto el vídeo pero he de decir que no lo recordaba y volver a retomarlo ha sido de gran ayuda.
    Respecto a tu cuestionamiento sobre si realmente conviene liberar obras o bien liberar al autor para que haga con ellas lo que desee, he de decir que me surgen dudas al respecto. En una sociedad como la que vivimos parece que todo se nos presenta de color de rosa, todo es para nuestro beneficio o nuestra “seguridad” pero a mi modo de ver siempre hay oculto un trasfondo en el que aparece una privación de libertades de la persona y que aparece en cierto modo sin darnos cuenta. Esto no quiere decir que yo este en desacuerdo con la licencia Creative Commons, por supuesto que no y ojalá la hubiera conocido antes para no haber tenido problemas al respecto. Me parece una buena forma para que el autor manifieste su acuerdo o desacuerdo con respecto a lo que otros pueden o no hacer con su trabajo pero en el fondo considero que siempre existe un beneficio de manera indirecta.
    Gracias.
    Isabel Mulas.


    • Hola Isabel, gracias por tu comentario, es cierto que muchas veces detrás de una aparente legalidad que nos protege o “nos conviene” porque eso nos han contado, no están sólo nuestros derechos sobre la obra o producto. Pero en el caso de las creative commons me da que de lo malo es lo menos malo. Tan perjudicial ha sido el hecho de que “si no pongo nada se sobreentiende que hay un copyright”, como la última noticia sobre una ley en Reino Unido que permite apropiarse de contenidos no registrados (http://actualidad.rt.com/ultima_hora/view/93321-ley-reino-unido-apropiarse-contenidos-internet). Como explicaba uno de los profesores en los foros el problema radica en el futuro de las licencias libres, que al parecer con esta nueva ley quedan en un nivel inferior respecto al acto registral. Ya sabemos qué ha pasado con el registro de dominios especulativo (yo registro un dominio con mención a una marca conocida y después me lleno el bolsillo “cediendo” ese dominio a la marca por un “módico” precio), podría pasar lo mismo en este caso, y empresas cazaregistros empezarían a hacer caja de una forma muy poco ética. Pero en cualquier caso esperemos que ese tipo de leyes no salpique cerca y podamos seguir decidiendo cómo proteger nuestras creaciones.
      Un saludo


      • Gracias Raquel por la respuesta. Tienes razón esperemos que podamos seguir teniendo la potestad de decidir en todo mmomento la mejor forma para nosotros de proteger nuestras creaciones y que no haya leyes que afecten al respecto. No obstante lo mas justo es poder decidir como compartes tu publicación ¿verdad?. Considero que es un derecho
        Un saludo
        Isabel M.


  2. Hola, Raquel. Personalmente, yo me quedo con la frase que sale en el video que dice algo como: “la doble C (creative commons) no pretende oponerse a la gran C (el copyright), sino complementarla”. Creo que es eso, un complemento, una mayor libertad para matizar los usos que quieres dar a tu obra. A ti te puede interesar liberar ciertos derechos con el objeto de darte a conocer o hacer que tu obra evoluciones y mute en manos de otros autores o, por el contrario, ya eres un autor consagrado y prefieres mantener el control sobre ella, ya que es de ahí donde te ganas el pan. Esos serían dos posturas extremas, pero habrá quien adopte un posicionamiento más intermedio y supongo que luego habrá quien pase de una a otra según el momento o las circunstancias. Me ha gustado el post, Raquel. Buen tema para iniciar un debate. Un saludo.
    Fan


    • Hola Fan, estoy muy de acuerdo contigo, lo interesante de las cc no es que sean la alternativa al copyright, sino que lo complementan, donde antes había un vacío legal han intentado incluir aspectos que matizan el uso que el autor nos permite dar a su obra. Las posturas extremas, pienso, son igualmente válidas, porque uno con lo suyo hace lo que quiere, pero era necesaria una escala de grises para dejar que otros puedan beneficiarse (lejos de términos económicos) de algo que tú libremente has decidido compartir. Hay quien defiende que desde el momento en que haces pública tu creación, pierdes derecho sobre ella, yo pienso que más que perder derecho, necesitas una base legal que deje claros los términos en que esa obra es pública pero sin dejar de ser “tu obra”, lo que no implica que esté fuera de mejoras, de modificaciones, etc, si así lo crees conveniente. Gracias por tu comentario, un saludo!


  3. Buenas a todos, hola Raquel. Bajo mi punto de vista, las licencias Creative Commons han sido una válvula de escape para la sociedad en general. Es muy desesperante tener que andar siempre con miedo a la hora de usar cualquier tipo de conocimiento que hay en la red, ya que son muchas las restricciones que contempla el copyright.
    Estas licencias han liberado a muchos autores y creadores que en ocasiones han sido representados por sociedades de autor con las que ni siquiera estaban de acuerdo.Tal vez mi postura parezca muy extremista, pero teniendo en cuenta la situación tecnológica en la que nos encontramos, que el conocimiento se multiplica de forma exponencial y se transmite de forma inmediata, me parece inviable intentar controlar o fiscalizar la multitud de creaciones que se producen a diario, máxime cuando estas han sido puestas a disposición del público de forma voluntaria. Es una realidad que los formatos han cambiado y con ello los hábitos a la hora de consumir productos culturales. Ahora, los libros, la música y el cine, circulan libremente por la red y se almacenan en la nube, internet es la nueva plataforma global de distribución de contenidos.
    Hay que buscar otras alternativas de negocio, que de hecho ya se están poniendo en práctica a través de iniciativas como Crowdfunding, pay what you want, etc. Os dejo un ejemplo de las ideas que propone Crearive Common en relación a la industria audiovisual.
    http://es.creativecommons.org/blog/el-cosmonauta-y-los-modelos-del-futuro-para-la-creacion-cinematografica-1705-cccb-barcelona/

    Saludos.


    • Hola Leyla, te diré que estoy de acuerdo contigo en la problemática que existe cuando decides tomar algo de la red y reutilizarlo porque te es necesario o interesante, se supone que si circula es por algo, yo no veo mucho sentido a publicar algo que no quiero que nadie toque, claro, el problema es que hay quien se apropia y se autodeclara creador o autor de algo que no es suyo, eso y que hay quien en la red todavía no entiende esto de la cultura participativa y la inteligencia colectiva, que no es algo que yo me haya inventado, hace años que se escribe sobre ello.
      Lo de las sociedades de autor es que no sé que decirte, me parecen un timo, a los autores y a la sociedad en general, a las pruebas (que no dejan de aparecer en las noticias) me remito.
      Muy interesante el enlace que propones, y la mención al crowdfounding… al menos, aunque intenten poner límites de alguna manera, la sociedad sigue defendiendo su parcela, que esperemos con el tiempo sea aun mayor, porque si algo es cierto, es que cada vez nosotros somos más dueños de lo que circula.
      Un saludo, gracias por tu comentario!


  4. Hola Raquel y al resto de compañer@s. La verdad es que has propuesto un interesante debate, además de complejo. En mi opinión, considero que el fin de las licencias no debe ser el enriquecimiento de unos pocos oligopolios, sino una puerta abierta a la pluralidad de opciones, ya sea como contribución al “movimiento del software libre” (Richard Stallman) en el caso de que hablemos de desarrollar un software útil; o bien a la creación y enriquecimiento de un conocimiento compartido, como sugieres, de forma “colaborativa”, en donde todos somos una comunidad y coautores de información, en principio “sin ánimo de lucro”. Todo ello sin que por ello deban entrar cuestiones éticas o morales propias del Derecho de autor, a fin de evitar una “hecatombe” digital.

    No me gustaría ser exagerada, pero cuando salen a la luz noticias del tipo “Francia estudia imponer un canon cultural en ordenadores, tabletas y móviles” , o bien “La autónoma de Barcelona, condenada por vulnerar los derechos de autor en su web”; no es para más…

    Ahora bien, ¿dónde está la trampa? Leyla ya nos lo advertía lo “desesperante” que resulta buscar información, por miedo a hacer algo mal… (de lo que estoy totalmente de acuerdo), ¿qué tendrán que hacer ahora los estudiantes de la Universidad de Barcelona? la cual tiene que retirar de su campus virtual los textos que, de forma parcial o total, en ocasiones, ha ofrecido a los alumnos; o la ¿Universidad Carlos III de Madrid? quien también se ha visto afectada con demandas similares.
    Ya no quiero ni mencionar sobre el “canon cultural” que establece en “Informe Lescure” del Gobierno francés, es decir, la idea de que quienes fabriquen y comercialicen con los citados dispositivos (tabletas, ordenadores, etc.) que puedan reproducir texto, vídeo o audio, aporten un canon digital destinado a reforzar la industria cultural francesa. Por suerte, hay quienes lo consideran “una cuenta de apoyo” para las industrias creativas (cine, fotografía, etc.), como la ministra francesa de Cultura, Aurelie Filipetti.

    Y es que ¿cómo podemos contribuir al conocimiento compartido?; o ¿a un “aprendizaje eficiente”? si no podemos usar los dispositivos con plena libertad y sin restricciones (o un posible canon, en el caso francés); o ¿cómo podemos desarrollar un “aprendizaje construccionista”? mediante la experimentación en un mundo que cada vez nos ponen más trabas. Del mismo modo que ocurre con el caso que expones Raquel de Reino Unido… Se debe de encontrar un punto intermedio en el que todos quedemos beneficiados. Y no como he dicho antes, no debe ser el enriquecimiento de unos pocos.

    Otra alternativa, además de la que mencionaba Leyla al “crowdfounding”, es el “Spin-off”: “término anglosajón que expresa la idea de la creación de nuevas empresas en el seno de otras empresas u organizaciones ya existentes, sean públicas o privadas, que actúan de incubadoras. Con el tiempo acaban adquiriendo independencia jurídica, técnica y comercial” http://profesores.universia.es/investigacion/spin-off/


    • Hola Cristina, gracias por comentar. Sí que es un asunto delicado, porque se mueven muchos intereses en la sombra, y como usuarios no tenemos poder, a no ser que nos unamos y aun así, tenemos las de perder porque la legislación es la legislación.
      No sé cuál es la mejor manera de lograr ese punto de trabajo cooperativo y compartido para que el beneficio sea generalizado, pero yo creo que aunque pinta mal, sí hay evidencias de que no todo tiene trampa. De hecho las creative commons funcionan, las vemos a menudo en muchos documentos que nosotros mismos utilizamos en nuestro trabajo diario en este máster. Pero está claro que no nos podemos quedar con cumplir los términos de la licencia sin más, hay que conocer qué hay detrás del trabajo y la decisión del autor, y hay que estar muy al día para sortear esas trabas de las que habláis. Aparte de eso, luchar para que iniciativas como la de Reino Unido o los casos que pones tú de ejemplo no lleguen a generalizarse, porque son pasos hacia atrás demasiado perjudiciales para el usuario.
      Interesante también el enlace que aportas, eso es lo importante, no dejar de buscar salidas, si no las hay, se reinventan las reglas del juego para que todos podamos jugar.
      Un saludo Cristina!


  5. Saludos Raquel, interesante y complejo (como dice Cristina) tu tema presentado. Este contenido como lo has dejado planteado, ha sido de mucha discusión y reflexión en la asignatura Filosofía del Software Libre y me parece muy interesante que lo expongas en este ambiente. Podemos hacer mención en este punto a la InteRmetodología, debate que estamos realizando en otra asignatura del master, es maravilloso como podemos interrelacionar las diferentes asignaturas que estamos cursando.

    Con respecto al debate que planteas te puedo decir que estoy de acuerdo con Fan y contigo respecto a que el Copyright y el creative commons deben verse como complementarios, al visualizarlos de esta manera el autor dispone de un gran abanico de posibilidades para seleccionar como se puede utilizar su obra. Sin embargo un punto que se debe tener presente en todo momento es el marco legal existente en cada país, el cual condiciona la aplicación de las diferentes licencias.

    Siempre que hablamos de las licencias, el rol principal está dirigido al autor, ya que es él quien decide qué tipo de licencia le coloca a su obra. Muy poco se habla del usuario, de aquellos que utilizamos los productos (obras, textos, música, programas…), los usuarios tenemos la responsabilidad de conocer los tipos de licencias existentes, sus grados de libertad, conocer la licencia que tiene el producto que queremos utilizar. Considero que un punto importante que se puede analizar son las actitudes del usuario, los valores que deben tener las personas que utilizan los productos, la ética, el respecto por el trabajo de otra persona, la utilización de las citas bibliográficas correspondientes…


    • Hola Judit, sí, es importante tener presente el conjunto de alternativas, y no pensar que unas excluyen a otras. Sobre lo de la interrelación de asignaturas decir que muchas veces es de gran utilidad para comprender contenidos, si se apoyan unas en otras supongo que significa que la cosa va bien. como dices la intermetodología es fundamental en todos los aspectos, lo estamos viendo.

      Es cierto que la limitación a tener muy en cuenta es la de la legislación que se deba aplicar a cada caso, y creo que en eso radica la complejidad de lo que planteo, tener claro el marco legislativo que corresponde, porque lo raro es no encontrar vacíos legales que dejen “cojo” el proyecto, lo que puede influir muy negativamente en su viabilidad. Igualmente tener claro como autor o creador lo que quieres, las expectativas que pones en tu labor. Nosotros como usuarios tenemos esa responsabilidad de la que hablas, conocer y comprender los términos de usabilidad de aquello que queramos compartir.

      Gracias por comentar y aportar tu opinión, un saludo!


  6. Buenas tardes Raquel. Ante todo, gracias por tu entrada en el que escribes sobre un tema muy interesante (las licencias y en especial, la de creative commons).

    Me gustaría compartiros la declaración de la independencia del ciberespacio (escrita por John Perry Barlow). Empieza así:

    Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos.

    No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin más autoridad que aquélla con la que la libertad siempre habla. Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente.

    Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habéis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado. No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.

    No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad más orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones.

    Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolvereremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente.

    El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos.

    Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento.

    Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o el conformismo.

    Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia. Aquí no hay materia.

    Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física. Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer.

    En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

    Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquél sobre el que las alas baten.

    En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits.

    Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas.

    Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros “yos” virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

    Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.

    Con esto quiero llegar a que estas licencias (cc) que tan bien explicas en el vídeo que has añadido, es una elección correcta para el mundo que estamos creando esta sociedad del ciberespacio y digital, basado en la interacción y compartir información.

    Un saludo.

    Juan José Sánchez Campos


    • Hola Juanjo, conocía el manifiesto, es un buen ejemplo para comprender la filosofía de este tipo de licencias, Barlow defiende que la imposición de patentes y copyright son una forma de imperialismo, una forma de control del pensamiento humano, puede ser una visión un poco extremista, pero no deja de tener razón en muchas de sus ideas al defender el potencial liberador de Internet, potencial que choca con los intereses de quien hasta hace poco tenía el control de la información y su distribución. Es necesario recopilar todo tipo de elementos que nos recuerden de dónde parten las ideas que sustentan esa filosofía para tenerla bien presente y poder decidir con qué visión o forma de entender el ciberespacio nos identificamos.

      Yo creo que debemos luchar para que no dejen de existir este tipo de “inventos” o recursos que nos permiten mantener nuestro margen de libertad, hay que evitar ceder terreno porque gran parte del poder mediático y negociador que tenemos los usuarios radica en ese margen.
      Gracias por tu aportación, un saludo!


    • Hola Juan Jose: hola Raquel:
      Os pongo aqui el link un audiovisual que edité y en español la “Declaracion de Independencia del ciberespacio”. Conozco a John Perry Barlow personalmente y es un buen amigo. En una ocasión lo traje a España para que diese una conferencia para el Powerful Ideas Summit que yo dirigí. Este post fue un homenaje que le hice en mi blog y contiene su declaracion en español acompañada de imágenes:
      http://adolfoplasencia.es/blog/john-perry-barlow-la-declaracion-de-independencia-del-ciberespacio/
      Espero que os guste.


      • Voy a echarle un ojo, muchas gracias!



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