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Mobile Learning, aprendizaje conectado y móvil

agosto 30, 2012

La Sociedad del Conocimiento nos ha revelado la afirmación de estar viviendo tiempos exponenciales que evidencian la existencia de sociedades cada vez más conectadas y glocalizadas. Las transformaciones que traen aparejadas estas nuevas sociedades provocan cambios profundos en los cimientos y estructuras de diferentes sistemas constituidos hasta el momento. Las nuevas tecnologías, y en especial la progresiva irrupción de Internet en nuestros ecosistemas, han redefinido la parábola espacio- tiempo. Manuel Castells, en su libro “Comunicación y poder”, habla concretamente de “espacio de flujos y tiempo atemporal” para definir la posibilidad que nos ofrecen estas nuevas tecnologías de practicar “la simultaneidad sin contigüidad”. De esta forma, se favorece la interacción social conectando a múltiples nodos alrededor de una red.

Los nuevos estilos de vida derivados de estas relativamente recientes coordenadas espacio-temporales han favorecido la entrada de un factor vital en la concepción de las tecnologías móviles y el aprendizaje ubicuo: la movilidad. Gracias a la movilidad el aprendizaje se expande, pudiendo suceder en cualquier lugar y/o momento. Los teléfonos móviles (y cada vez más las tabletas) se han convertido en un apéndice de nuestro cuerpo como consecuencia de su acelerado desarrollo informático y las potencialidades que ofrecen a la hora de mantenernos conectados. Si contamos con una conexión 3G o Wireless tendremos a golpe de click acceso a enormes cantidades de informaciones y contenidos, al mismo tiempo que nos permitirán compartir en tiempo real experiencias y hechos; circunscribiendo así lo personal en la globalidad de la red.

“Next-wave mobility & the 3 ages of information” – Dr. Bill Rankin

El abanico de posibilidades que abren las tecnologías móviles en educación es muy grande, pero me gustaría centrarme en un nuevo entorno educativo: el Mobile Leaning (o m-Learning). En Wikipedia, Mobile Learning se define como “cualquier tipo de aprendizaje que se produce cuando el alumno no está en una ubicación fija y predeterminada, o de aprendizaje que se produce cuando el alumno se aprovecha de las oportunidades que ofrecen las tecnologías móviles”. Es importante comprender que se trata de una nueva metodología de aprendizaje que lo contextualiza en un escenario concreto como son las tecnologías móviles. Detrás de un proyecto de mlearning ha de existir un diseño sólido y coherente que incluya pautas específicas acerca del modelo pedagógico y metodológico de lo que se quiere enseñar/aprender y del cómo. Sería un error desplegar los dispositivos móviles entre la comunidad de aprendices si se sigue perpetuando un modelo que no acoge la ubicuidad. La función de los dispositivos móviles en este nuevo modelo de aprendizaje no es la de actuar como continente de un mero volcado de contenidos, sino como mediadores entre los contenidos, la comunidad de aprendices y la institución (o comunidad) que pone en marcha el proyecto. Es precisamente la intersección de estas interacciones la que propicia que se establezcan relaciones cooperativas y colaborativas en torno al proyecto y dentro/fuera de las aulas. Entre los beneficios de este aprendizaje móvil y conectado destacan:

• Personal, privado y familiar.

• Generalizado y omnipresente.

• Se adapta a las vidas de los estudiantes.

• Portable.

• Permite el acceso al aprendizaje de las personas en comunidades, dispersas y situaciones aisladas. • Acceso a mentores, tutores y otros estudiantes estén donde estén.

• Permite integrar recursos de aprendizaje electrónico.

• Promueve el aprendizaje activo.

• Las redes de pares hacen que el aprendizaje esté más centrado en el estudiante.

• Estimula la reflexión en las proximidades de la actividad del aprendizaje.

(Fuente: Mobile Learning Infokit)

Como he mencionado anteriormente, a la hora de diseñar un programa académico de Mobile Learning todas las decisiones que se toman repercuten en el devenir del proyecto. Entre ellas, sobresale la que se refiere a lo tecnológico (hardware/software) que se va a utilizar, puesto que las tecnologías no son neutras. El por qué se eligen unas tecnologías y no otras debería estar implícito como declaración de intenciones del modelo educativo. Actualmente, la tecnología más implementada es la que utiliza Android como sistema operativo. Hay más de 200 millones de dispositivos con Android y la oferta de aplicaciones gratuitas es mayor que la que ofrece iTunes U, plataforma de Apple. Además, hay que añadirle que se trata de un software libre que permite a su vez una gran integración con el gran gigante de la red, Google.

Fotografía con licencia CC BY NC SA de Butterfly Works Social Campaigns & Learning

El éxito de esta metodología de aprendizaje móvil parece claro, pero ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta en un futuro próximo?

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El iPad, ¿nuevo artefacto para el aprendizaje?

junio 13, 2012

¿Estaremos ante las últimas generaciones que utilicen el papel como artefacto para el aprendizaje? ¿Qué implicaciones puede tener en el desarrollo de capacidades, tales como la creatividad y autonomía, el uso de dispositivos móviles en educación? ¿Cuáles serán las tendencias que cambiarán el ámbito educativo? Éstas y otras preguntas nos llevan a profundizar en este nuevo horizonte que se vislumbra desde hace apenas unos años: la adopción de tecnologías móviles en un ámbito tan sensible como es la educación infantil.

Según un estudio de Appdate en España se descargan más de 1,4 millones de Aplicaciones al día y es un sector que tiene un crecimiento estimado de un 120% para este año 2012. iPhone y Android son los dispositivos que tienen una mayor cuota de mercado con 390 millones de descargas, Apple, y 220 millones, Android.

Pero más allá de lo tecnológico, estamos ante un cambio de paradigma que aboga por poner en valor y primar la autonomía del aprendiz. Conceptos como el edupunk, acuñado por Jim Groom, nacen como contestación a las políticas educativas basadas en el empaquetado de contenidos y la estandarización de los recursos educativos en el aula. Paralelamente, se cuestiona el rol de algunas figuras, como la del profesor, quien pasa a ocupar una papel más de facilitador del aprendizaje, quedando en un segundo plano la unidireccionalidad de su discurso.

La irrupción de estas nuevas herramientas móviles y las potencialidades que ofrecen están favoreciendo que se den experiencias muy interesantes en el ámbito de la docencia y el aprendizaje. Algunas compañías han sabido apreciar este nuevo nicho y por ello han reorientado parte de su estrategia comercial al desarrollo de aplicaciones educativas adaptadas a sus dispositivos móviles. Un ejemplo que ilustra esta tendencia es la utilización del iPad, dispositivo electrónico tipo tablet desarrollado por Apple, en entornos de aprendizaje. Entre los proyectos de Apple, además de su apuesta por la educación con Aplicaciones también destaca el proyecto de integrar los libros de enseñanza en este dispositivo y ha alcanzado alianzas con grandes editoriales americanas y del mundo.

Podríamos citar muchas aplicaciones similares para el aprendizaje de la letras, por ejemplo, pero hemos encontrado una  llamada ABCKit  que es una app para que los niños de entre 2 y 6 años aprendan las letras del abecedario. Con ella, conocen e identifican las letras a partir de un animal o un objeto.

Antes del desarrollo realizaron un test de usabilidad de la misma en la que extrajeron las siguientes conclusiones:

  1. El gesto de pasar página deslizando el dedo hacia la izquierda se realiza de forma natural.
  2. Casi todos los niños utilizaban los dedos índice y el pulgar para pasar página (juntos).
  3. Todos los niños apoyaban sus manos sobre el iPad (y sobre parte de la pantalla).
  4. Los niños tienden a repetir el sonido que escuchan.
  5. La media de tiempo que la app retuvo la atención de los niños fue de cinco minutos.

Uno de los principales problemas de las Apps es el último, los niños tienen tendencia a desarrollar multitarea, y por consiguiente, estar muy poco tiempo jugando a cada App. Para salvar este inconveniente, los desarrolladores de Apps están trabajando en interacciones que estimulen el nivel de atención de los niños. La utilización de diferentes formatos (audio, vídeo, texto), la alusión directa con pequeñas preguntas o la personalización de la aplicación ayudarían a poner en valor el multitasking. La fortaleza de dispositivos como el iPad radica en su usabilidad, puesto que ésta permite que el aprendizaje sea interaccional y se asemeje a aprendizajes más intuitivos como pudiera ser el de la lengua materna. El aprendizaje no es, ni debe ser, lineal, puesto que tal y como señalan Cope y Kalantzis, “no todos los estudiantes tienen que estar en la misma página” hay que respetar los ritmos y utilizar la diferencia como recurso productivo. Las experiencias pilotos de adopción de esta tecnología en las aulas muestran cómo el uso de esta herramienta está ayudando a establecer nuevas dinámicas, fortaleciendo así los vínculos entre los profesores y los alumnos. A todo esto habría que añadirle una cuestión más práctica que está relacionada con la obsolescencia de los libros que afecta a millones de familias. Este desfase obliga a los padres a desembolsar, año tras año, importantes sumas de dinero por unos libros que en muchas ocasiones no vuelven a ser reutilizados. Por ello, hay quienes ven la adopción del iPad en el aula como una solución, basada en la amortización de su costo a corto plazo, para evitar precisamente esto. Sin embargo, hay voces que apuntan en la dirección contraria

Para finalizar, y no extendernos demasiado, volvemos al tema que nos ocupaba al inicio de este post, ¿cuáles son las tendencias que se entrevén en el ámbito de la educación? Entre éstas el estudio The 2011 HorizonReport destaca seis (por orden de implantación): los libros digitales, los móviles, la realidad aumentada, el aprendizaje basado en el juego, el desarrollo basado en el movimiento y la analítica del aprendizaje. ¿Vosotros qué opináis?

 


*En el vídeo se ve a X, hija de Javier que tiene X años, jugando con una aplicación para iPad.