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Hacia la Sociedad del Conocimiento Social, por Ricardo López de la Casa.

julio 16, 2010

Partiendo de la base que no hay conocimientos puros, todos están generados a partir de una base de conocimientos heredados que permiten formular las propuestas para generar un nuevo conocimiento. (Obra, arte, investigación, etc.)

Las divergencias que el Tratamiento de la Información en los Sistemas Ubicuos (TISU), sobre los derechos de aut@r y Propiedad Intelectual (PI), se centran más en los intereses económicos existentes que en la protección de los mencionados derechos.

Los derechos de aut@r estarían suficientemente respaldados en el TISU con la aplicación de licencias copyleft o Creative Commons,  y en cuanto a la PI hay que mantener la regulación que legaliza el uso sin fin de lucro para el usuari@ que adquiere una obra, con independencia del contenido, artístico, científico, divulgativo, etc.

Desde mi punto de vista, la PI y los derechos de aut@r, son consecuencia de unos intereses particulares de los gestores de esto conceptos que lejos de realmente defender los intereses de los creadores, y en una idea de propiedad cuando menos equivocada.

Los aut@res intelectuales de contenidos obtienen beneficios de su trabajo, por el resultado de su creación, cuando vende  o comercializan su producto, libro, música, investigación, etc., y además le sigue generando ingresos cuando los utilizan  en conciertos, presentaciones, conferencias, cesiones a terceros, etc., y hasta aquí  para mi es lo que deberían abarcar los  derecho.

Todo lo que intentan o cobran las sociedades de  derechos, por el uso particular u para la creación de nuevos conocimientos,  que proyecta la figura de los creadores, añade valor a sus creaciones y le beneficia en su posición para la comercialización de  sus futuras creaciones, son un lastre para los consumidores y para los propios aut@res.

En esta sociedad del conocimiento con la información deslocalizada y distribuida, a la que tienen acceso millones de usuari@s, por su naturaleza y por el alcance que esta distribución hace de las obras de los autor@s es un nuevo modo de rentabilidad, por tener una fuente de promoción inagotable, habría que escuchar que dicen los  intelectuales  con derechos de aut@r,  si se les cobrara  un canon por los derechos  heredados del conocimiento, por los derechos de distribución y promoción de sus obres en la Web, utilizando medios digitalizados, por el valor añadido que se le otorga a su obra.

Los intermediarios o gestores de los derechos de aut@r,  que dirían también si tuvieran que pagar un canon por utilizar la red no solo para promocionar, sino como fuente y medio de información para gestión el cobro de los derechos intelectuales que gestionan.

Hay que reflexionar sobre la necesidad del aut@r para que su conocimiento sea público y genere necesidad de disponibilidad, que sin personas a quien ofrecer con quien compartir el conocimiento, su obra no pasaría de su ámbito privado a público, no obtendría el calificativo de apropiable y merecedora de protección para su uso, y así convertirla en un bien para los demás, un bien de utilidad pública y social.

El argumento economicista, de los gestores, no tiene base en un medio de distribución, en copias digitales por la WEB añadiendo valor al contenido.

Copyleft, via El Agujero de Gusano, de Daniel Seijo

Hay que denunciar el carácter antisocial de las propuestas de las sociedades de autor@s e industria de la distribución, que solo tiene interés en su beneficio, aunque lo intenten enmascarar con las necesidad de sus inversiones para incentivar y financiar a los creadores, para que estos puedan trabajar, investigar, generar. Los productos que la sociedad genera con la adquisición de los contenidos creados, sería suficiente si directamente revertiera en los creadores y no se diluyera en los beneficios  lucrativos de los interés privados de estos intermediarios antisociales, frente al interés social y divulgativo del conocimiento.

La preservación de las obras, está suficientemente protegida, como indicábamos anteriormente, con la aplicación de las licencias copyleft o Creative Commons, que impiden el uso fraudulenta, el plagio y la lesión de los derechos del aut@r, asegurando la referencia a su autoría , cuando esta se utilice como fuente heredada para la realización de estudios, obras, investigación, o actividades divulgativas, que generan nuevo conocimiento, asegurando así una nueva fuente de valor añadido para su obra, con cada referencia, y su  mayor proyección como aut@r y creador.

Finalizando el tratamiento de la información en los sistemas digitales, no se puede convertir en un yugo impuesto por la industria del conocimiento, frente a los derechos de proyección social de las obras a los ciudadanos, del avance de la cultura del conocimiento para conseguir mejorar las formas de vida, la resolución de problemas o carencias, la creación de mejoras que permitan el avance a una sociedad más justa, más de lo público y no de interés de los lucros privados.

Los sistemas de información ubicua, en su síntesis, permiten sin aumento de coste, el acceso al conocimiento de forma colectiva si limites, sin fronteras vacías de sentido, son una fuente para el aprendizaje a lo largo de toda la vida de los ciudadan@s de la sociedad, y este un patrimonio colectivo que no debemos dejarnos arrebatar, que debemos seguir fomentando, potenciando como herramienta que permite el crecimiento de la Sociedad del Conocimiento, hacia la Sociedad del Conocimiento Social.

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